viernes, 17 de febrero de 2017

EL YACIMIENTO DE CONIMBRIGA (Portugal) / THE DEPOSIT OF CONIMBRIGA

Muy cerca de la ciudad de Coímbra (Portugal), en la población de Condeixa a Nova, se halla el conjunto arqueológico de Conímbriga, formado por el yacimiento y museo.
Conímbriga es un poblado prerromano de finales del II milenio a. C, que ha conservado muchos vestigios de su urbanismo primitivo. Parte de las condiciones de ese urbanismo eran naturales, lo que ha favorecido, a lo largo de la Edad del Bronce y del Hierro, que se asentasen estas comunidades, atraídas por la orografía del terreno, que les aseguraban unas condiciones naturales de defensa y se estableció como modelo a lo largo del periodo romano y visigótico.
El yacimiento comenzó a excavarse en 1899, gracias a las ayudas económicas concedidas por la reina de Portugal, Amelia de Orleans. Pero no ha sido hasta el s. XX cuando se han sacado a la luz una valiosa ciudad monumental, con un conjunto de edificios que no deben de faltar en cualquier ciudad romana, como son sus domus, termas públicas, foro, teatro, anfiteatro, circo, talleres, almacenes, acueducto, necrópolis...
Entre las partes que se han excavado y que son visitables para  el público, destacan: Casa de los Surtidores, Casa del mosaico de la cruz Gamada y de los Esqueletos, Casa atribuida a Cantaber, Foro, Acueducto, Termas del sur y Anfiteatro.
La  domus de los Repuxos o casa de los Surtidores, es el edificio más representativo de Conímbriga, fue descubierto en 1939,  y fue excavado por el arqueólogo Virgilio Correia. Se trata de una gran residencia aristocrática, de una exquisita belleza que fue construida en la primera mitad del s. II a.C, levantada sobre otro edificio anterior dedicado a la producción y al comercio, destaca sobre todo su atrio formado por un estanque ajardinado de forma geométrica con surtidores de agua, y que aún conserva la estructura hidráulica original; y está rodeada de un conjunto de magníficos mosaicos policromados, con escenas de caza, las estaciones del año, aves, monstruos mitológicos y animales marinos. Su eje principal está compuesto por un gran vestíbulo de entrada, alineada con el peristilo central y con un triclinio. En el lado sur, construyeron las habitaciones que configuran la parte residencial de la casa. Se conserva las habitaciones subterráneas.
La casa atribuida a Contaber, fue construida entre los años 69-98 d. C. La casa está organizada alrededor de un eje principal que se corresponde con entrada-peristilo, triclinio, jardín y con peristilos laterales suplementarios para proporcionar aire y luz a los restantes compartimentos.
El acueducto es el edificio más antiguo construido con una técnica edilicia típicamente romana: hiladas de piedra, argamasa de cal, tejados de teja y sistemas de cloacas. Sobrevivió hasta su abandono final sin sufrir grandes alteraciones.
El foro era el centro de cualquier ciudad en el imperio romano, podemos decir que era el santuario del culto imperial. El foro de Conímbriga ha sufrido una remodelación y se puede apreciar su gran monumentalidad. El área del foro constituye el centro neurálgico; fue construido en época Augusta y fue demolido y reconstruido de nuevo, en época Flavia. Se trata de una plaza porticada rectangular a dos alturas con un templo central consagrado al culto imperial en el centro.
Las termas del sur, este edificio tenía una estructura tripartida: dos zonas abiertas, en los extremos, y una cerrada, en la parte central, más específica dedicada a los baños. La zona abierta, de la entrada, estaba centrada en una gran piscina de agua fría, de ahí se entraba a la zona cubierta donde se sucedían las salas frías, templadas y calientes. La principal zona de las termas es la palestra, terreno  encuadrado por una arquitectura monumental, a la que se accedía por escaleras y que  se podía gozar del aire libre y del paisaje del otro lado del río, que la bordeaba.
El anfiteatro, cuando los romanos ampliaron el poblado prerromano de Conímbriga, para transformarla en la ciudad romana que es, dejaron dentro del perímetro de la muralla una larga extensión de terreno incluyendo un valle profundo, poco adecuado para la construcción de viviendas, una de las hipótesis que se barajan, es que esta zona fue destinada desde el inicio a la construcción del gran edificio de espectáculos, que se convirtió en lo que fue el anfiteatro. Pero a finales del s. III fue demolido para proveer material y dar lugar a la construcción de la muralla.
Quizás, una de las estructuras más interesantes o más emotivas del yacimiento es observar como en el centro de la ciudad aún se conservan algunas casas prerromanas, que sobrevivieron a todos los impulsos de normalización de la urbanización romana. Se construyeron pequeñas casas de habitación, dedicadas al comercio o artesanía, posiblemente propiedad de familias de raíz indígena, poco privilegiada o de libertos de las principales familias romanas, que constituían el armazón social y económico de Conímbriga.
En el s.III la población de la ciudad fue amenazada por tribus invasoras y tuvo que levantar una gran muralla defensiva que atravesaba el centro urbano, y abandonaron la zona residencial. Con ello no se evitó que los suevos asediaran la ciudad en el año 468.
Para entender todo este entramado arqueológico hay que encuadrar la ciudad  en un contexto histórico, y es que ésta zona estaba ocupada en sus orígenes por un castro celta de finales de la Edad del Hierro y tuvieron un primer contacto con las tropas romanas en época de Décimo Junio Bruto que llevó a cabo una serie de campañas militares por la Lusitania y Gallaecia en la segunda mitad del s. II a. C. Poco a poco, estas comunidades irán aceptando las costumbres del pueblo romano, así como su cultura, que tendrá un cierto arraigo en época imperial; como ha quedado mostrado en el registro arqueológico, que se refiere a los s. II, III y IV d. C. También este sitio tenía cierta importancia para los romanos al estar situada entre las mayores ciudades de esa época como era Bracara Augusta (Braga) y Olissipo (Lisboa); la vía romana pasaba por Conímbriga.  Esto nos pone de manifiesto  que los romanos ejercieron un control sobre esta ciudad porque  permitía el transporte de mercancías entre ambas ciudades.
En el s. II  en la época de Augusto, la ciudad conoció su máximo esplendor al concedérsele la categoría de municipio, de ahí, que la ciudad adquirió prestigio administrativo y burocrático.
A partir del s. II d. C dejan de construirse edificios públicos, pero se sigue incrementando  una actividad privada, es la etapa de la construcción de los mosaicos. En el s. III comienza la decadencia de la ciudad y se empieza la construcción de la muralla ante la amenaza de los pueblos bárbaros, pero ante la imposibilidad de poderla construir sobre todo el perímetro de la ciudad, se decidió reducir el perímetro de la acrópolis, por lo que muchas de las construcciones públicas y privadas se quedaron fuera, como le pasó al anfiteatro, termas, casa de los Repuxos; pero esto no impidió el asalto de la ciudad por los suevos.
La ciudad romana de Conímbriga es el yacimiento más importante hasta la fecha, que se ha excavado en Portugal, de época romana, no sólo por su extensión sino, por la exactitud y precisión con que han sido construidos sus edificios y lo bien conservados que se encuentran, que nos manifiestan la extraordinaria riqueza y fortaleza que poseyó esta ciudad. Por eso, todas las personas que paséis a visitar este conjunto arqueológico podréis apreciar, una puesta en valor de un rico Patrimonio Cultural, de la historia de Portugal.

Jardines de entrada al yacimiento.

Casa de Cantaber con su peristilo en el centro y mosaicos.

Casas indígenas realizadas en adobe.



Termas romanas junto al acueducto y la muralla bajo imperial.

Puerta principal a la ciudad de Conímbriga. 


Peristilo y lago de la casa de los Surtidores y su cobertura protectora.


Surtidores originarios de la casa de los Surtidores.


Maqueta del yacimiento donde se puede apreciar la orografía del lugar.

jueves, 2 de febrero de 2017

MUSEO NACIONAL DE ARQUEOLOGÍA, ANTROPOLOGÍA E HISTORIA DE PERÚ

En Lima (Perú), hay cinco grandes museos, quizás el más llamativo es el Museo del Oro, por su rica colección de piezas de oro elaboradas por civilizaciones preincas. Pero vamos hablar del Museo Arqueológico que es el más antiguo y más grande del país. Está ubicado en una gran casona del siglo XVIII y es conocido popularmente como el Museo del Pueblo Libre; y donde vivieron Simón Bolívar y José de San Martín.
En sus múltiples salas guardan un rico patrimonio cultural, tanto a nivel arqueológico como antropológico e histórico, de los periodos  prehispánicos, colonial tardío y republicano; configurado por una extraordinaria colección de textiles, de material lítico, huacos (piezas de cerámicas delicadas de las culturas prehispánicas), artículos de metal, pinturas y esculturas.
En sus diferentes salas podemos ver una rica colección de los diferentes objetos de las culturas que han pasado por Perú, a lo largo de su Historia, la primera de ellas fue la cultura Chavín, Paracas, Nazca (que no sólo destaca por sus geoglificos, sino, por su rica cerámica), Moche, Salinas, Viru y Chancay. 
Un lugar que no debemos de dejar de visitar si pasamos por Lima, para poder apreciar su riqueza cultural, además de ser un lugar de encuentro con las diferentes civilizaciones prehispánicas que guardan un gran valor histórico-arqueológico; el centro posee una rica colección de fondos fotográficos y bibliográficos que dan cuenta del periodo colonial.














miércoles, 25 de enero de 2017

Nuevas dataciones para la presencia humana en Norteamérica


Poco a poco, se van puntualizando y actualizando las evidencias de la presencia humana en  determinados lugares de la geografía, como es el caso de Norteamérica,  antes de la fecha de la cual se venía barajando.
 Las cuevas de Bluefish, ubicadas a orillas del río que les da nombre, en el norte de la zona de Yukón (Cánada), están siendo investigadas por la arqueóloga Lauriane Bourgeon, de la Universidad de Montreal (Departamento de Antropología); sus estudios están basados en los restos óseos de los animales que proceden de las excavaciones llevadas a cabo por el arqueólogo Dr. Jacques Cinq-Mars, entre los años 1977 y 1987, que se encontraban almacenados en el museo canadiense de Hi, en Gatineau, Quebec. En su momento, el equipo de Cinq-Mars llegó a la conclusión de que las cuevas de Bluefish contenían evidencias de uso humano ocasional en los registros que se encontraron hace ya 30.000 años.
Pero estos registros eran evidentemente mucho más antiguos, si los comparamos con las evidencias arqueológicas que se disponían de la población americana, por eso, las conclusiones de Cinq-Mars fueron muy discutidas por la comunidad científica de la época, que no la aceptaron, por eso, las tres cuevas fueron apartadas de la discusión sobre el poblamiento de América.
En su estudio, Bourgeon envió 6 piezas de restos óseos que contenían evidencias de marcas de carnicería, por descarnación,  realizadas con herramientas de industrias líticas, para ello, se sirvió de un laboratorio de Oxford (Inglaterra), para su datación por radiocarbono AMS.
La pieza más moderna resulto ser de un caribú, con una datación de 12.000 años de antigüedad. Y la pieza más antigua pertenece a la mandíbula de un caballo, de 24.000 años.
Las evidencias en los registros, con los que cuentan para su estudio, tanto de la industria lítica (microlíticos) como de los restos óseos de animales de la cavidad, confirman una ocupación durante el Último Máximo Glaciar hace 24.000 años (BP).
El aislamiento genético se habría correspondido con el aislamiento geográfico. Durante el Último Máximo Glaciar, Beringia quedó aislada del resto de América del Norte, por glaciares y estepas demasiado inhóspitas para la ocupación humana, procedente de occidente, luego se convirtió en un lugar de refugio para estas comunidades de cazadores.
Los habitantes de las cuevas fueron los antepasados de los grupos humanos, que al final de la Última Edad de Hielo, colonizaron todo el continente a lo largo de la costa oeste de América, hasta el sur.


Referencia: Lauriana Bourgeon. “La presencia humana en América del Norte data del Último Máximo Glacial. Nuevas dataciones mediante radiocarbono en las cuevas de Bluefish, Cánada”, Revista PLoSOne.